martes, 24 de abril de 2007

La pelota no se mancha… se compra manchada

6 de Junio de 2006





Estamos en un mes hiperfutbolero y como no podía ser de otra manera me veo compelido a escribir sobre la gran pasión argentina y mundial, el nuevo "opio de los pueblos". Aunque no lo haré sobre cuestiones tácticas o de juego, tratare de mostrar la particular relación que existe (y existió siempre) entre el fútbol y el poder político y económico.Hace poco la consultora ABN AMRO publico un informe llamado "soccernomics" donde analiza la relación entre la economía y el Mundial de Fútbol 2006 y se pregunta ¿Cuál es el efecto de la economía para los países que ganan y los países que pierden?.Los autores creen que existe un efecto económico derivado de ganar o perder la Copa del Mundo, y es que según su análisis han visto que los países ganadores ven un aumento sobre el año anterior de 0,7% en su PBI mientras que los finalistas sufren una pérdida en el PBI del 0,3% en comparación con el año anterior, además de elevar el mercado de acciones de los países ganadores en un 10% positivo, contra un efecto negativo del 25% para el perdedorAlgo parecido ocurre con los índices que miden la confianza del consumidor.Por lo tanto el objetivo de nuestra selección debe ser ganarlo y, si no es capaz de hacerlo, es mejor que no sea finalista. Es preferible salir tercero a ser subcampeón.Los economistas creen que un resultado positivo en la competencia tiene una enorme influencia en la confianza de los consumidores, que es lo que explica el virtual mayor crecimiento. No en vano, los consumidores más felices están inclinados a gastar más. El ganador también habrá jugado un número mayor de partidos, lo que representará desde mayores movimientos en las góndolas de los supermercados, hasta una lluvia de souvenires después la victoria.El estudio concluye que para llegar al mayor beneficio de la economía global el ganador debería estar en Europa y particularmente escoge a Italia que es el país que más necesita tener un crecimiento en este sentido. Un triunfo de Italia en el Mundial de Alemania mejoraría la economía global. Los encargados de la investigación aseguraron que el marco ideal sería una final entre la selección "azzurra" y su par local.Tan grande es la pasión (económica y política) que genera un mundial de fútbol que hace posible que se mezclen valores y sentimientos tan confusos como la rentabilidad empresaria, el chauvinismo, el racismo, el oportunismo político desvirtuando y corrompiendo el amor por un juego, el juego de la pelota.Nefastos son los recuerdos que tenemos los argentinos respecto a algunos campeonatos mundiales y no precisamente por los resultados de los partidos. Como es posible olvidar el Mundial 78 con sus goles y torturas, con la visita intimidatoria de Videla al vestuario de la selección peruana previa al partido con Argentina, Argentina que tenia que ganar por mas de 4 goles para seguir en carrera y que "milagrosamente" lo consiguió. Con los relatos propagandísticos del proceso militar como estandarte y representante máximo del "Ser Argentino" de José María Muñoz y su "somos derechos y humanos" durante el Mundial Juvenil de 1979.No podemos olvidar tampoco el Mundial 82, que se jugaba mientras la artillería caía sobre nuestros soldados en Malvinas. La AFA junto con el gobierno argentino no quisieron abandonar la competencia, el show debía continuar. Y los relatores no tenían permitido en ningún momento de las transmisiones de los partidos nombrar a Inglaterra, con lo cual apelaban a términos como el "equipo sajón", "los de camiseta blanca", etc.Quien no vivió con un sabor de revancha el triunfo de Argentina sobre Inglaterra en el Mundial 86. Quien no se sintió insultado cuando nuestro himno nacional fue silbado por miles de italianos en la semifinal del Mundial de Italia 90.Esta demostrado que el fútbol en particular ha dejada hace tiempo de ser un juego, también hace tiempo que trascendió el hecho de ser un fenómeno cultural, ahora podríamos afirmar que la selección nacional es uno mas de los símbolos patrios, solo equiparable en nivel de importancia a la bandera nacional. Para gran parte de los argentinos el fútbol argentino es el gran orgullo nacional, es la única actividad en que somos del primer mundo, siempre lo fuimos. Es el ultimo bastión del sentimiento de pertenencia nacional, aun cuando la gran mayoría de nuestros jugadores juegan en el exterior, solo el fútbol nos ha dado las revanchas que la historia nos negó.Prefiero seguir ilusionándome con que el fútbol sigue siendo un juego, que el PBI es solo es un concepto de economistas que nada tiene que ver con la pasión por la redonda y que la política tiene cosas mas importantes de que ocuparse que de organizar y manipular a la gente en torno a un juego, el juego de la pelota… y que en definitiva la verdad se ve en el verde césped.¡Vamos Argentina, carajo! ¡Ojalá nos toque de vuelta con los ingleses así les rompemos el…!

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